VIRGINIA CAMPÓN PÉREZ

LOCAS, RETIRO SIN COBERTURA

Remedios, 46 años. Piensa que todavía es joven pero es consciente de su edad cuando en el autobús urbano los niños le llaman “señora” y le ceden el sitio para que se siente. Cornuda y divorciada, tiene un hijo adolescente en usufructo compartido con un padre ausente. Todo el año vive con ella menos el fin de semana de la final de la Champions que se va con el padre para que este adquiera el título de Padre del año: “De una vez al año”, piensa ella. Angustias, 52 años. Ha comenzado la menopausia y los cambios la traen por la calle de la amargura. Tiene parejas esporádicas: el jardinero, el panadero, el que le arregla la piscina…
Perdón, ¡tiene muchas parejas esporádicas! Pero duerme siempre sola. Es liberal y desenfadada y no quiere aceptar que se siente tremendamente sola.
Las dos deciden escapar de la rutina diaria y acudir a un retiro espiritual en plena naturaleza, una escapada recomendada por el ginecólogo de ambas. Su propósito es claro: reencontrarse, respirar y conectar.