Un espacio de encuentro entre arte, memoria y territorio

La Casa Museo Guayasamín es un espacio en el que arquitectura, historia y arte se articulan para ofrecer una lectura singular del patrimonio cultural. Ubicada en un antiguo edificio de carácter industrial, el diálogo entre su estructura original y las obras que alberga permite comprender el lugar como un punto de encuentro entre pasado y presente.
La obra de Oswaldo Guayasamín se integra en este contexto arquitectónico y patrimonial, reforzando la relación entre el arte y la memoria del espacio. Más allá de su función expositiva, la Casa Museo se configura como un ámbito de intercambio cultural, orientado al diálogo entre distintas tradiciones, territorios y miradas.
Fue inaugurada el 12 de mayo de 1995, como resultado del convenio firmado en 1994 entre la Diputación Provincial de Cáceres y el pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín. Este acuerdo permitió la creación de un espacio cultural destinado a albergar y difundir una relevante colección vinculada al artista, reforzando los lazos culturales entre España y América Latina.
En su concepción inicial, la Casa Museo acogió una amplia selección de piezas arqueológicas de arte prehispánico y arte colonial, de la colección personal reunida por Oswaldo Guayasamín a lo largo de su trayectoria, junto con obras propias del artista en su doble faceta de pintor y escultor. A este conjunto se sumaban piezas de artesanía y orfebrería procedentes del Taller de la Fundación de Quito, configurando un discurso expositivo amplio que permitía aproximarse a la riqueza y diversidad del patrimonio cultural latinoamericano.

El edificio que alberga la Casa Museo, una antigua almazara adquirida por la familia Pedrilla a mediados del siglo XIX, fue rehabilitado para su uso museístico respetando los elementos más significativos de su pasado industrial. Entre ellos destaca el antiguo molino, conservado como testimonio material de la historia del inmueble y como elemento singular dentro del recorrido expositivo. La convivencia entre esta arquitectura industrial y las obras expuestas aporta una identidad propia al espacio.
Concebida como un puente cultural entre España y América Latina, la Casa Museo Guayasamín invita a descubrir el legado artístico y humano de Oswaldo Guayasamín, en un espacio único en Europa. Con el paso del tiempo, el museo ha ido adaptándose a nuevas líneas de programación y a diferentes usos culturales.
En la actualidad, la Casa Museo mantiene la presencia de obra vinculada al artista ecuatoriano, al tiempo que acoge exposiciones temporales y actividades culturales diversas. Esta evolución ha permitido consolidar el espacio como un lugar dinámico, integrado en el conjunto cultural del Antiguo Solar de los Pedrilla y abierto a distintas propuestas artísticas y divulgativas.
Desde su creación, la Casa Museo Guayasamín continúa desarrollando su función como espacio de referencia para la difusión cultural, el diálogo entre culturas y la activación del patrimonio, en coherencia con los objetivos culturales de la Diputación Provincial de Cáceres.

Junto al edificio se encuentra una escultura expresionista en bronce repujado que representa al caudillo inca Rumiñahui, figura simbólica de la resistencia indígena. La obra remite a su muerte en 1535, ejecutado por los españoles tras negarse a revelar el paradero del tesoro de los quiteños, y se inspira en el fuerte impacto emocional asociado a su figura histórica.
La escultura, de aproximadamente tres metros de altura, muestra la figura con los brazos extendidos hacia el cielo y los puños cerrados. Se trata de una réplica a menor escala del monumento inaugurado en 1994 en Sangolquí, localidad cercana a Quito, concebido como homenaje a la resistencia.
Oswaldo Guayasamín
(Quito, Ecuador, 1919–1999)
Es una de las figuras más representativas del arte latinoamericano del siglo XX. Su obra constituye un firme alegato en defensa de la dignidad humana, centrado en la representación del sufrimiento, la injusticia y la exclusión, con especial atención a los sectores más vulnerables de la sociedad.
En su producción artística están siempre presentes América Latina y sus raíces culturales, abordadas desde una perspectiva universalista que trasciende lo local para reflexionar sobre la condición humana. El propio artista definió así su compromiso con la pintura:

«He pintado como si gritara desesperadamente,
y mi grito se ha sumado a todos los gritos que expresan la humillación,
la angustia del tiempo que nos ha tocado vivir».
La obra de Guayasamín hunde sus raíces en la tierra y en el pueblo, pero no se limita a la evocación de tradiciones o del pasado cultural del Ecuador. Su pintura expresa una concepción del artista como testigo y mediador, que entiende el arte como una herramienta de solidaridad y conciencia colectiva.
De clara orientación expresionista, su lenguaje plástico se apoya en la fuerza del gesto, la intensidad del color y la carga emocional de las figuras. Cada obra se concibe como un mensaje, capaz de alternar el dramatismo y la dureza con momentos de mayor introspección y serenidad, en función de las distintas etapas de su trayectoria.
A lo largo de su carrera, Guayasamín desarrolló un discurso artístico coherente y comprometido, orientado a denunciar la injusticia y el abuso, al tiempo que reivindica la dignidad del ser humano. Su legado continúa interpelando al espectador y situando el arte como un espacio de reflexión crítica sobre el mundo contemporáneo.

CASA MUSEO GUAYASAMÍN
Ronda de San Francisco, s/n.
10005 CÁCERES.
Tfno: 927 24 16 33
De martes a sábado horario de mañana de 11:00 a 14:00 horas, y de tarde de 17:00 a 20:00 horas .
Domingos y festivos de 11:00 a 14:00 horas.
Lunes cerrado.
AGOSTO: De lunes a viernes: de 9:00 a 14:30 horas.
Cerrado: 1 y 6 de enero / 1 de mayo / Festividad de San Fernando/ 15 de agosto/ 8 de septiembre / 19 de octubre / 24, 25 y 31 de diciembre

