
Elena se sincera con Enrique, su amante, y decide romper su relación. Confiesa que todas las relaciones que ha tenido con los hombres han sido para darle una buena vida a su hijo, Miguel. Ahora, que el muchacho se va a casar, ella quiere buscar su libertad. La visita inesperada de Marcela, una tipa peculiar y muy amiga de Miguel, hace que su vida de un giro inesperado. Pasan mucho tiempo juntas; tienen una relación tan estrecha que desata los rumores en el entorno. Finalmente, esta presión social les hace cuestionarse su relación y provoca que se separen para siempre.